Guía práctica
Tu primer empleado ya llegó: reparte la agenda bien
Contratar al primero es el salto más difícil del negocio: pasas de saberte tu agenda de memoria a coordinar dos. Y aparecen preguntas nuevas — ¿quién atiende al cliente nuevo? ¿qué pasa con tus clientes de siempre? ¿cómo sé si me da la plata para pagarle?
La respuesta a las tres vive en la misma parte: una agenda por persona, bien configurada desde el día uno.
La configuración del día uno
En Reservy agregas a tu empleado al equipo y queda con su propia columna del día. Tres decisiones lo dejan bien montado.
- Sus servicios: empieza dándole los que domina — si aún no hace color o diseños, esos no le aparecen.
- Su horario y su descanso, que pueden ser distintos de los tuyos desde el primer día.
- En la página de reservas, el cliente elige: contigo, con tu empleado, o el primero disponible — los tuyos de siempre te seguirán eligiendo a ti sin que hagas nada.
Los números que te dicen si funcionó
La duda de fondo — «¿me da para pagarle?» — se responde con datos, no con sensaciones. Los ingresos por día, semana y mes muestran cuánto produce el negocio ahora con dos columnas, y la comparación con tus meses de solista sale sola.
Señal sana: al principio tu empleado tendrá huecos mientras se hace de clientela. Empújalo con las horas muertas — el cliente de última hora, el walk-in, la historia de Instagram con su disponibilidad — y en dos o tres meses la segunda columna se sostiene.
Agenda del día
Todas las citas en una sola vista, en bloques de 15 minutos. Agendas en tres toques desde el celular.
Tu página de reservas
Comparte tu link en Instagram, WhatsApp o Google y tus clientes eligen su hora solos.
Lista de clientes
Se arma sola con cada cita: quién vino, cada cuánto, y su teléfono a un toque.
Ingresos
Lo que entró hoy, esta semana y este mes. Sin cuaderno ni sumas a mano.
Preguntas frecuentes
¿Le doy acceso a toda mi información?
Su columna necesita ver sus citas y su día. La foto completa del negocio — los ingresos, la lista completa de clientes — vive en tu cuenta, y decides tú desde dónde se mira.
¿Qué hago si el cliente de siempre quiere solo conmigo?
Respetarlo: en la página de reservas cada cliente elige con quién. Con el tiempo, tú mismo derivas — «para retoque entre citas, Andrés te atiende igual de bien» — y así la clientela del nuevo crece sin forzar a nadie.
¿Y si no funciona y se va?
Su columna se cierra y su agenda pendiente la reasignas a la tuya cita por cita. Duele menos cuando las citas están escritas en un sistema y no en la memoria del que se fue.